
Cada día es el mejor, cada carrera es la mejor
PARA VOS ESPEJO
Hs.5, 30 mi morocha despierta. ¡Gordito ya es la hora!
Pongo la pava, tomo un vaso de yogurt, preparo el mate y voy armando el equipo: Vaselina entre los dedos, curita en la tetilla, engancho el número en la remera de Atalanta (agrupación atlética a la que pertenezco).
Armo la mochila con agua, bananas, gorro, otra remera, toalla, vaselina, campera .Corto aloe vera, (para protegerme del sol). La rodillera ya está acomodada suponiendo sujetar la artrosis o la salida del menisco.Desayuno mate cosido con leche, tostadas con miel, jugo de naranja y la termino con una cucharadita de miel.
Hs. 6.55, llega el Willy con Yamila. Coyita, mis nietos, 2 bicicletas y varios corredores más. Le chiflo al Tucu que vive a media cuadra para que corra. Arranca la Sprinte camino a lo de Carlitos ¡Arriba que nos vamos!, la camioneta está completa, pero todavía falta dos paradas para 4 corredores.
Risas, saludos, ansiedad. Llegamos a 200 metros de la largada, un grupo numeroso de Le Grup nos recibe, más saludos y buenas ondas.
Con el Tuco y Carlitos vamos al encuentro de los nuestros.Todo es una fiesta. A las hs.8 se larga, 3.Km. alrededor del puerto, (el flaco va con todo, al Beto no lo veo, Carlitos voló y el Tuco se perdió). A recorrer la costa de Mar del Plata. Pasamos por playa grande y ahí está uno de mis nietos (el Federico) ¡Vamos abu!. y me acompaña con su bici. Viene playa chica, Várese, el torreón, las toscas, playa Bristol, La popular, Punta Iglesia, La Perla y en la plaza España terminan los que corren 10 km.
¡Qué circuito!, las olas saludan a cada atleta y toda la inmensidad del mar te dice que sos parte de este mundo. Es el maratón de Mar del Plata, estoy seguro que no es el mejor organizado, pero tampoco es el peor, es nuestro maratón, que como dicen los cubano: que importa que el vino este agrio, pero es mi vino.
Paso la plaza unos cuantos amigos alientan, y mi Nieto sigue, ¡qué ganas de abandonar!, duele la rodilla, ¡vamos abuelo!, ¿querés agua?, miro al pichón y se termino el dolor.
Todas las playas del Norte esperan nuestro paso, llegamos a parque Camet, está el retome a plaza España, los de 42 sigue adentro del parque, necesito un respiro, camino desde el retome hasta el puente sobre el Arroyo La Tapera y el nietito me grita ¡abuelito vamos que falta poco! ¿Querés unas pasas? Y salgo nuevamente a correr
Ya estamos llegando, faltan 300 metros, veo a mi negra con el nietaje que gritan ¡abuelo!,¡abuelo!, varios amigos acompañan, algunos desconocidos aplauden, faltan 200 metros ciento las manitos de nietos y nietas que se aferran a las mías y entonces quiero volar, no quiero parar. Tarde 2hs. 09’ mucho más que en mis anteriores carreras. Pero no importa
¡Qué carrera mi carrera! ¡ja! ¡ja! le gané al espejo que me dice viejo.
